jueves, 4 de noviembre de 2010

Telenovelas de la vida real

Somos una población educada a través de la televisión. La imagen que los mexicanos tienen de su país es la ofrecida por el duopolio televisivo mexicano, el cual ofrece una programación con bajo nivel de calidad y crítica nula.

Estas dos televisoras tienen un poder que supera al de la Universidad Nacional Autónoma de México, ya que cuentan con 20 veces más recursos que ella, según lo publicado por Jenaro Villamil en “La televisión que nos gobierna”. A través de éstas cifras podemos calcular la capacidad de influencia que tienen en la formación de la sociedad, sobre todo en los adolescentes y niños.

En promedio un niño mexicano ve 3 horas diarias de televisión, aproximadamente la mitad de su jornada escolar; lo que le da un poder de transmisión ideológica al canal televisivo aún mayor que la que posee la Secretaría de Educación. El poder principal radica en la calidad de la programación; según el documental “Teledictadura” del canal 6 de julio,  al cumplir 10 años habrá sido testigo de aproximadamente 12,000 hechos violentos, ya sean reales o representados.

Las telenovelas reinan dentro de las programaciones de las dos grandes empresas televisivas del país, convirtiéndolas en un producto representativo de los medios de comunicación mexicanos a nivel internacional. Estos programas ofrecen una imagen de un país que no coincide con México y a través de ellos se difunden las posiciones más convenientes para las empresas.

Basta con repasar la clásica historia dentro de las telenovelas: una muchacha de nivel socioeconómico bajo que se enamora de un joven guapo y apuesto, se casan y sorpresivamente ella hereda una fortuna, así viven ricos y felices para siempre.  Si lo comparamos con la realidad, donde más de la mitad de la población mexicana es pobre y siendo uno de los países con mayor desigualdad social y económica, las probabilidades de que esto pase son casi nulas.

El país en el que vivimos es el 108 de 144 en el índice Global de la Paz, se considera más violento que Ruanda o el Congo; en este año suman más de 6 mil muertos por el narcotráfico; contamos con niveles educativos similares a países como Somalia o Pakistán; desde el 2006 el salario mínimo sólo permite la compra de aproximadamente el 10% de la canasta básica.

Esta es la realidad, situación que no se representa en las telenovelas y demás programas de televisión.

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